Marcos Giménez Zapiola, especialista en bienestar animal en bovinos, en su columna en Sector Agropecuario analizó como es la visión del vacuno y como podemos aprovecharla para trabajar mejor.
La visión del vacuno es muy particular. No ve como nosotros, ve de una manera propia de una especie que es animal de presa. Esta a la defensiva y tiene una visión acorde a eso, o sea periférica, que por ejemplo, cuando pastorea, llega a ver 360 grados a la redonda, lo cual le permite alimentarse si ser “comido por otros”.
En condiciones normales, no tiene una visión de 360 grados, sino que tiene un punto ciego, que es aproximado a la cola, en un ángulo de 30 grados. Si nos ubicamos allí, la vaca no nos ve. Es poco, pero lamentablemente es la posición preferida por los trabajadores de ganado. Esa posición yo la desaconsejo totalmente. Si uno está ubicado en ese lugar, la única forma de que el vacuno nos vea es estar en altura, arriba de un caballo, o si trabaja de a pie, usar una bandera, cuanto más alto mejor, que se la levanta para que el animal nos vea.
Ellos ven relativamente bien, si bien, no es tan precisa su visión como la nuestra. El vacuno tiene los ojos al costado de la cabeza, no al frente como nosotros. Esto es justamente para ver a los cazadores y sobrevivir. Además, su pupila no es redonda como la nuestra, sino que es alargada y esto no le da la posibilidad de ajustarse tan bien a los contrastes de luz.
Su mejor visión la logran mirando de frente, usando los dos ojos. Por eso, si un vacuno nos mira de frente con los dos ojos, particularmente un toro, ese toro sabe cuanto medimos, y a que distancia estamos. Y rápidamente se dará cuenta de que somos la décima parte de ellos, y no le imponemos demasiado respeto trabajándolo en esa posición.
Por eso hay que salir de allí y tratar de colocarse a un costado, donde el animal nos ve con un solo ojo. De esta forma, tendrá una visión muy imprecisa. Entonces cualquier movimiento que hagamos, rápidamente le impone mucho respeto. Es fácil trabajar de esta manera, el verá una mancha distorsionada. Uno estira la mano, y el no lo llega a distinguir bien. Por eso hay que aprovechar la visión del vacuno para poder trabajar mejor, tratando de no ubicarse ni detrás, ni delante de él.
Marcos Giménez Zapiola
® Sector Agropecuario
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